Cuando hablamos de styling, muchas veces pensamos simplemente en “peinar” o “fijar” el cabello. Pero el styling incluye muchas más posibilidades: modelar, definir, controlar, dar textura, fijar y trabajar el acabado final.
Y cada una de estas acciones requiere características diferentes.
Por ejemplo, si queremos cambiar la forma del cabello y darle una determinada dirección, necesitamos un producto que nos permita modelarlo.
Si, además, necesitamos que esa forma se mantenga durante más tiempo, entra en juego la fijación.
Pero no siempre buscamos que el cabello quede rígido. A veces queremos conservar movimiento, separar mechones, controlar el frizz o simplemente aportar textura y definición.
Por eso existen diferentes tipos de productos de styling.
Modelar no es lo mismo que fijar
Modelar significa darle al cabello una forma determinada y trabajar sobre su dirección, textura o movimiento.
Fijar, en cambio, significa ayudar a mantener esa forma una vez que la conseguimos.
Son conceptos relacionados, pero no son exactamente lo mismo.
Un producto puede facilitar el modelado y tener una fijación flexible, mientras que otro puede estar pensado para conseguir una fijación mucho más firme.
¿Y el acabado?
También hay productos que intervienen principalmente en el resultado final.
Brillo, suavidad, control del frizz, textura o definición son características que pueden cambiar completamente cómo se ve y cómo se siente un peinado, incluso cuando la forma ya está definida.
Por eso, cuando elegimos un producto de styling, no deberíamos preguntarnos solamente “¿cuánto fija?”
La pregunta más útil es:
¿Qué quiero conseguir con mi peinado?
A partir de ahí podemos elegir el producto que mejor se adapte al resultado buscado.
Porque un buen styling no consiste solamente en mantener un peinado: consiste en conseguir la forma, el movimiento y el acabado que queremos.
En la próxima nota vamos a profundizar en uno de estos conceptos: ¿qué significa realmente que un producto tenga fijación?