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¿Qué sucede en el cabello durante un alisado?

Cuando hablamos de un alisado, muchas veces pensamos simplemente en el resultado: un cabello más lacio, con menos volumen, menos frizz y más fácil de peinar.

Pero detrás de ese resultado hay un proceso químico y térmico que modifica la manera en que la fibra capilar se comporta.

Y entenderlo ayuda a entender también por qué un buen diagnóstico y una correcta aplicación son tan importantes.

El cabello tiene una forma natural
La forma del cabello no depende de una sola característica.

La estructura de la fibra capilar, su composición y la manera en que sus componentes se organizan determinan, entre otras cosas, si el cabello se presenta lacio, ondulado, rizado o muy rizado.

Por eso, cuando realizamos un alisado, no estamos simplemente "aplastando" el cabello.

Estamos realizando un tratamiento que busca modificar su comportamiento y reducir la forma natural del rulo o la onda.

No todos los alisados funcionan de la misma manera
Este punto es importante. Existen diferentes tecnologías de alisado y, por lo tanto, diferentes mecanismos de acción. No todos los productos modifican la fibra de la misma manera ni trabajan con los mismos ingredientes.

Por eso no es correcto pensar que todos los alisados se aplican igual.

Cada formulación tiene su propio modo de uso y sus propias condiciones de trabajo.

En el caso de NOV Luminescence, hablamos de un sistema de alisado profesional de base ácida y con queratina, en el que el calor forma parte del proceso. Según el prospecto del producto, la combinación de la base ácida, la queratina y el calor produce una reacción química en la fibra capilar que permite reducir el rulo y alisar el cabello.

¿Por qué es tan importante el calor?
En Luminescence, el calor no es un paso accesorio. Forma parte del proceso de alisado y también es fundamental para conseguir el resultado buscado.
Pero esto no significa que "cuanto más calor, mejor". Todo lo contrario. La temperatura y la cantidad de pasadas deben adaptarse al tipo y al estado del cabello. El prospecto incluye una tabla orientativa de temperaturas y recomienda prestar especial atención al diagnóstico antes de utilizar la plancha.

Un cabello sano y resistente no se comporta igual que uno teñido, decolorado, poroso o muy dañado. Por eso, una misma temperatura no puede aplicarse de manera automática a todos los cabellos.

El diagnóstico es parte del alisado
Antes de comenzar, hay que conocer el cabello sobre el que vamos a trabajar.

¿Qué tipo de cabello tenemos?
¿Está teñido?
¿Está decolorado?
¿Tiene otros tratamientos previos?
¿Cómo está su fibra?
¿Está sano, poroso, sensibilizado o dañado?

Todas esas respuestas ayudan a definir cómo realizar el procedimiento.

Y este es uno de los conceptos que más repetimos cuando hablamos de Luminescence: el resultado no depende solamente del producto. También depende de cómo diagnosticamos y cómo trabajamos el cabello.

Por eso existe un paso a paso

En NOV trabajamos durante años para definir un procedimiento claro para Luminescence.

El prospecto comienza justamente por el diagnóstico y continúa con el lavado inicial, secado, aplicación, tiempo de reposo, secado, planchado, lavado final, rehidratación y secado final.

Cada etapa tiene una razón de ser.

Saltear un paso, modificarlo o aplicar una técnica pensada para otro tipo de alisado puede cambiar el resultado.

Por eso, antes de comenzar un tratamiento, la recomendación más importante es también la más sencilla:
conocé el cabello, leé el prospecto y seguí el paso a paso.

Porque un buen alisado no empieza cuando aplicamos el producto.

Empieza cuando sabemos qué cabello tenemos delante.

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