Cuando hablamos de coloración o decoloración, solemos pensar en el resultado final: el tono alcanzado, el brillo o la uniformidad del color. Sin embargo, durante esos procesos ocurren muchos cambios dentro de la fibra capilar que no siempre son visibles.
Con el paso de los años, la industria cosmética desarrolló distintas tecnologías conocidas como PLEX, pensadas para acompañar estos procesos químicos y ayudar a preservar la estructura del cabello mientras se transforma.
Aunque existen diferentes formulaciones y tecnologías, todos los productos PLEX comparten un mismo objetivo: contribuir a que el cabello conserve la mayor cantidad posible de su resistencia, elasticidad y fortaleza durante y después de los servicios químicos.
Es importante entender que un PLEX no reemplaza una buena técnica de trabajo ni corrige errores de formulación, tiempos de exposición o diagnóstico del cabello. Su función es acompañar el proceso químico ayudando a proteger la arquitectura capilar.
Por eso, hoy es una herramienta habitual en coloraciones, decoloraciones y otros servicios donde el cabello está sometido a un importante estrés químico.
Con el tiempo, esta tecnología fue evolucionando y aparecieron diferentes enfoques para alcanzar ese mismo objetivo. Algunas propuestas utilizan sistemas de varios pasos, mientras que otras buscan simplificar el trabajo del profesional sin resignar eficacia.
Comprender qué es un PLEX es el primer paso para poder elegir la tecnología más adecuada para cada servicio y para cada necesidad del cabello.
En NOV entendemos el PLEX como una herramienta profesional.
Más allá de la tecnología utilizada, creemos que el verdadero valor de un PLEX está en acompañar el trabajo del peluquero y ayudar a preservar la estructura del cabello durante los procesos químicos.
Por eso desarrollamos una propuesta con una mirada diferente, que conoceremos en la próxima nota.
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