Cuando hablamos de una nutrición capilar, hablamos de un tratamiento pensado para acompañar las necesidades de un cabello que necesita algo más que el acondicionamiento cotidiano.
El cabello está expuesto constantemente a distintos factores: procesos químicos, herramientas de calor, factores ambientales y el propio desgaste de la rutina. Todo esto puede afectar su aspecto, su suavidad, su brillo y su manejabilidad.
Por eso, antes de elegir una nutrición, es importante observar el cabello.
No todos los cabellos necesitan lo mismo
Un cabello seco puede necesitar recuperar hidratación, suavidad y luminosidad.
Un cabello deshidratado puede necesitar una nutrición que ayude a devolver flexibilidad y brillo.
Un cabello quebradizo o maltratado puede necesitar un tratamiento orientado a fortalecer y reestructurar la fibra capilar.
Y un cabello tratado químicamente puede necesitar cuidados específicos que acompañen el proceso al que fue sometido.
Por eso, hablar simplemente de “una nutrición” no alcanza.
Nutrir es elegir según la necesidad
En NOV contamos con diferentes nutriciones y baños de crema desarrollados para distintas necesidades del cabello.
NATIVE ofrece alternativas con Aceite de Argán, Aceite de Lino y Keratina.
Quinto Elemento está recomendado para cabellos secos, porosos y frágiles, mientras que Almendra está orientada a cabellos tratados químicamente y ayuda a restablecer el pH.
Biohidratante con Creatina está especialmente pensado para cabellos alisados, teñidos y decolorados.
Y BIOPLEX cuenta con una nutrición complementaria para acompañar el cuidado de cabellos tratados.
Cada una tiene una formulación y un objetivo diferente.
¿Cómo se utiliza una nutrición?
Como regla general, las nutriciones NOV se aplican sobre el cabello limpio y húmedo, principalmente en largos y puntas. Se deja actuar el tiempo indicado para cada producto y luego se enjuaga completamente.
La frecuencia también debe acompañar la necesidad del cabello. En las fichas actuales de NOV, las nutriciones están indicadas para uso semanal.
La clave no es utilizar más producto, sino utilizar el producto adecuado para la necesidad adecuada.
Diagnosticar antes de nutrir
Antes de elegir una nutrición, observá:
• ¿El cabello está seco o deshidratado?
• ¿Está áspero o perdió suavidad?
• ¿Está poroso o frágil?
• ¿Fue teñido, decolorado o alisado?
• ¿Perdió brillo, flexibilidad o manejabilidad?
La respuesta a esas preguntas ayuda a definir qué necesita el cabello y qué nutrición puede acompañarlo mejor.
Porque nutrir el cabello no es solamente aplicar un producto.
Es entender qué necesita.